Nos encontramos en un aula grande. Con pizarra grande, y grandes ventanales desde el cual podemos ver el atardecer.
Al final de la clase, en un rincón de la misma, hay una pequeña biblioteca. En ella puedes encontrar libros muy variados, desde Dickens, con su Oliver Twist (muy significativa y paradójica) hasta Almudena Grandes.
En otro rincón de la case, encontramos una gran variedad de caballetes. El profesor me explica que cuando había más recursos económicos en el Centro, cabía la posibilidad de dar clases de arte. El mismo, era el profesor de esas clases.En un extremo contrario a los ventanales, están armarios que contienen una gran variedad de diccionarios. También cuadernos de ejercicios, libros de idiomas,...
Aquí podemos encontrar gran cantidad de material para trabajar con personas que están aprendiendo una nueva lengua.
Los alumnos y las alumnas.
En la clase de Alfabetización: las personas que suelen acudir, son todas mujeres. Muy homogéneas en edad. Todas ellas son mujeres que el momento de venir a clase les supone un espacio para ellas mismas. Refieren que necesitan venir a clase para aprender a leer y a escribir...o a no olvidar,...
Todas ellas tienen una carga de dolor muy variada. A medida que fui conociéndolas, ellas me fueron contando su contacto con el aprendizaje. Algunas necesitan explicar las dificultades que tuvieron para comenzar a estudiar...dificultades a menudo económicas o exclusivamente de género. La educación, en sus tiempos, cuando podían haber estudiado, era un lujo y no estaba pensada para ellas.
Otras tuvieron más suerte...pero saben exclusivamente lo básico. Quieren venir para seguir aprendiendo, para ejercitar su mente, -me dicen-.
La edad oscila de los sesenta años a más de ochenta. Entre las alumnas todas ellas viven en el municipio y provienen de lugar de origen, de diversas provincias. Varias de ellas han emigrado en el pasado y saben hablar a medias, otro idioma.
Una de las alumnas es de origen africano. Habla perfectamente francés, (además del dialecto de su tribu) y tiene seis hijos/as. Aprende con dificultad, pero con tenacidad. Presenta dificultades con las letras y quiere distinguir las sílabas, cuando ha de llevarlas desde lo que escucha al papel.
Problemáticas de aprendizaje: Detecto en varias de ellas, dislexia y disgrafía (en menor porcentaje). Confunden palabras, letras, sonidos...También dificultades varias de aprendizaje, a nivel cognitivo. En ocasiones detecto trastornos de orientación espacial, de perdida de la memoria a corto plazo, falta de comprensión lectora...
Pero son mujeres que se enfrentan a diario, a las dificultades del lenguaje. Al significado de los dictados, a la lectura en alto, a pesar de tener que repetir una y otra vez lo que escuchan...y que quieren aprender...que ese momento significa "su espacio". De ellas aprendo, a no rendirse ante las dificultades que se presenten. Son mujeres que han lidiado muchas batallas en su vida personal. Y esa experiencia se hace notar en el desarrollo del aprendizaje cotidiano.
Son mujeres que desde lo cognitivo y contextual, dan una vuelta de tuerca para ofrecer otras alternativas al lenguaje.
En la clase de Nivel 1: los alumnos y las alumnas que acuden tienen una edad más heterogénea. Desde alumnas/os recién llegados a la mayoría de edad, a personas adultas de entre treinta y cuarenta y cinco años, y también a punto de iniciar la jubilación.
Provienen de muchos lugares diferentes. Una alumna proviene de Japón, de África, de América Latina, de Marruecos...de España.
Problemáticas de aprendizaje: según le han diagnosticado a una alumna, padece TDH, pero desde el departamento de orientación se tienen dudas. Es más un problema de contexto, de vida...
Otra alumna, ella misma, se define con problemas de aprendizaje. Pero he ido descubriendo que lo que le sucede, proviene del pasado y de las muchas enfermedades que ha tenido que superar desde la niñez.
Hay un alumno que transmite que no aprendía, porque no creían en él...ni alumnos/as compañeros/as, ni los profesores. Este alumno presente disgrafía, que el profesor tiene en cuenta, pero no lo considera lo fundamental, ya que a la hora de verbalizar y hablar, también tiene problemas.
Hay alumnos/as que decidieron trabajar en vez de estudiar, y ahora encuentran un momento.
Otra alumna, no soporta estar sola,...y ver que su marido ya no está. De manera que viene a clase a estudiar y recordar lo que había olvidado.
Hay una gran variedad de problemáticas...una más es un hombre, maduro, que ha salido de la situación muy difícil. Ha tenido que superar desintoxicaciones de sustancias y además, superar un ictus.
Estos son los alumnos y alumnas de Educación Nivel 1 y Alfabetización, con quienes he tenido mayor trato. También he conocido alumnos/as de Educación Nivel 2, pero con ellos/as mi relación ha sido más esporádica. Y las problemáticas son diferentes: he visto padres de familia interesados en aprender, y al descubrir que su hija tiene problemas de dislexia, sugerir ser ellos/as quienes emprendan un camino de aprendizaje, para superar esos problemas que también ellos/as sufrían sin saberlo. Incluso solicitar apoyo para mejorar y practicar en casa.
También he conocido a una joven estudiante madre de una hija y embarazada de otra, que busca momentos para aprender. Que da un sentido más amplio a la educación que cuando era "lo correcto era formarse". Es ahora cuando ha encontrado su lugar, y su momento, a pesar de las vicisitudes de la vida.
En estas clases hay muchas madres jóvenes dispuestas a emprender nuevos retos y siendo ahora conscientes de lo que implica la Educación en su más amplia gama de oportunidades.
De esta manera, los alumnos y las alumnas que componen estas clases, son realmente heroínas y
héroes que vienen a un espacio creado para aprender y compartir momentos de aprendizaje y enriquecimiento mutuo.



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