martes, 3 de marzo de 2015

Un día en el Teatro: La Casa de Bernarda Alba



Ayer fuimos al Teatro. Un teatro muy pequeñito que hay en Madrid y del que desconocía su existencia: Teatro Karpas. Allí, al entrar, sientes que puedes casi tocar a quienes actúan. Disfrutamos mucho de la función. La obra escogida con antelación, entre las que se representaban fue "La Casa de Bernarda Alba".
La peculiaridad de este teatro es que después de la representación las actrices y actores, se sientan a charlar con los asistentes acerca de la obra.

Fue muy interesante, observar la repercusión que causaba en cada uno/a de nosotros/as la obra. Hubo un profesor que recordó lo cerca que estábamos del Día Internacional de la Mujer. La obra fue muy aplaudida para todos/as los/as alumnos/as que visitaron el teatro. La sala se llenó, y hubo preguntas al finalizar la obra. A pesar de que muchas personas conocían la obra, al verla y de algún modo vivirla de cerca, los alumnos y las alumnas, se sentían muy implicados/as con el momento social de la época. Federico García Lorca es un gran especialista en retratar con maestría cómo eran los acontecimientos más sombríos de aquélla época.

Ser mujer y vivir en una familia donde el patriarcado, y posteriormente el matriarcado, se hacían presentes, era como sentir que  una losa te aplastaba y que esa era la vida que tenías que vivir. De la que difícilmente podías escapar.
Fue curioso observar como una mujer de origen magrebí se sentía totalmente identificada. Además de comprender que las mujeres, también hemos sido quienes traspasábamos valores y creencias que pertenecen a la sumisión y a la vejación de la mujer. Ella me contaba, que en su cultura, también siguen transmitiendo muchos de esos valores que hoy veíamos representados.  Ella se preguntaba si no estaríamos perpetuando, esa educación machista.

Cada mujer está atrapada en un rol, incluso quien ejerce el legado patriarcal del marido. Todas ellas se sienten sin libertad...sin poder salir de una vida que les ha tocado vivir. Y tal vez, la locura o vivir ajena de lo que piensen los demás era la única salvación. En aquella época se regían  por  unos ideales que son mayores que ellas mismas. Porque incluso quien los dirigía, se sentía igualmente encarcelada en ellos.

Intervinieron algunas de las alumnas de alfabetización, preguntando a las protagonistas cómo se sentían representando ciertos papeles...a los que ellas contestaban que era complicado. Que la mujer estaba aún más confinada a una estricta serie de leyes implícitas y a veces, no escritas, en aquellos tiempos..."El que dirán" era muy importante y más en un pueblo. (Ellas reían preguntándose si aún en algunos rincones de nuestro país, no se seguían perpetuando).
También se les preguntó si en su profesión (como actrices) sentían que se había llegado a la igualdad. Ellas respondieron casi al unísono que no, que actualmente, el "techo de cristal" sigue formando parte de nuestra vida diaria, y que el ocaso de una actriz suele llegar antes, que el de un hombre. También nos invitaron a pensar cuántas directoras de cine había y cuántas habían ganado premios relevantes.
Ante tal panorama, nos dijeron también que seguían luchando por la adquisición de los mismos derechos y por una educación que permita mirarnos a todos y a todas de igual forma...sin importar el género al que perteneces.

Aún seguimos cuestionándonos sobre la igualdad,...compartimos algo de cenar, y hubo un bonito debate entre los jóvenes, sobre las diferencias actuales y cómo algunos programas de televisión denigraban aún más al ser humano. Seguía importándonos mucho la imagen y los roles de género se siguen manifestando. Por eso...es camino en el que continúanos trabajando.

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